Posteado por: A.F.A.G. | 4 septiembre 2010

EXPEDIENTE DISCIPLINARIO PREVENTIVO

El nivel de la I+D y el grado de excelencia a que se ha llegado en la Gran ciudad de Gijón con la elección digital del personal producen sin duda avances reseñables en el campo del derecho administrativo, que nada tienen que envidiar a los que nos legó en sus trabajos el profesor García de Enterría. El mérito de este logro es del equipo que dirige el Concejal Delegado de Personal, que está integrado por dos Jefes de Servicio, una Directora de Área y un Director General, lo que nos puede dar una idea de la alta cualificación y rigor de la nueva doctrina que vamos a exponer, fruto del esfuerzo del citado equipo en un afán de mejorar el servicio público, garantizando una mayor protección del ciudadano frente a los desaprensivos funcionarios.

Esta nueva doctrina ya se ha aplicado recientemente en un Decreto del Concejal Delegado en materia de Personal (léase don Santiago Martínez Argüelles) en un asunto referido a un expediente disciplinario a un funcionario de la Policía Local.  Los hechos son los siguientes:

1º).-  Un Juzgado de lo Penal dictó sentencia condenando al funcionario por un delito de lesiones, en un procedimiento iniciado por una denuncia privada totalmente ajena y sin relación alguna con el servicio que dicho empleado público presta en el Ayuntamiento. La sentencia no es firme al estar actualmente recurrida ante la Audiencia Provincial.

2º).-  Desde el Ayuntamiento, y por supuesto, velando por el interés general, el equipo del concejal delegado realizó las gestiones necesarias ante el Juzgado de lo Penal para que les informaran de la situación en que se encontraba el procedimiento penal que afectaba al ámbito privado familiar del funcionario.

3º).-  Una vez conocida la información relevante, es decir, que hay una sentencia condenatoria que no es firme, recaída en un asunto privado sin conexión con el servicio que presta al Ayuntamiento, por la que se condena al funcionario por un delito de lesiones, el equipo del concejal delegado en materia de personal en aras del interés general, pergeña un Decreto del citado concejal director del equipo que hábilmente desata el nudo gordiano que sujetaba la impunidad administrativa del funcionario.

La comprensión de este hábil desenlace nos exige precisar nuevamente los hechos probados, es decir, que el funcionario ha sido condenado por un delito de lesiones en una sentencia que aún no es firme.  Y esto, aunque se refiera al ámbito más estrictamente familiar del funcionario, no puede quedar así, el interés general tan en boca del concejal, demanda que el Ayuntamiento “meta peseta”.  El problema existente radica en encajar tales hechos en el tipo administrativo correspondiente, pues lo cierto es que no tenemos ninguno que recoja el supuesto que exponemos, y lo que más se aproxima al caso es la infracción tipificada en el apartado b) del artículo 7 de la Ley Orgánica 4/2010, de 20 de mayo, del régimen Disciplinario del Cuerpo Nacional de Policía, que considera como falta muy grave de los funcionarios el “Haber sido condenado en virtud de sentencia firme por un delito doloso relacionado con el servicio o que cause grave daño a la Administración o a las personas”. Basta una meta lectura del precepto en cuestión para apreciar sin mayores dificultades que no es posible encajar el supuesto indicado en tal tipo infractor, al exigir éste firmeza de la sentencia condenatoria, y ello sin entrar en los otros requisitos exigidos. Ahora bien, la innovación y el empuje que el equipo del señor concejal tiene es capaz de hacer sencillo lo que resulta imposible, máxime cuando ellos no son burriciegos, y así surge la brillante idea del “expediente disciplinario preventivo”, que podemos definir como aquél que se incoa indebidamente al no estar el supuesto comprendido en el tipo, pero que en el mismo instante en que se incoa se suspende hasta que se den las circunstancias que permitan encajar perfectamente el supuesto en el tipo. Desde este foro se escuchan ya vuestras expresiones de admiración; conteneos, se que estáis deseando ver la plasmación jurídica del supuesto comentado. Pues bien, aquí tenéis el enlace al Decreto del Concejal Delegado donde se plasma la novedosa doctrina jurídica del “expediente disciplinario preventivo“.

Las bondades del invento son evidentes, pues el ciudadano se siente más protegido, además se cumple la función ejemplarizante con el funcionario expedientado, corrigiendo o evitando posibles reincidencias en la conducta, a la vez que se le impone ya la sanción del descrédito hacia su persona en el círculo profesional en el que se mueve. . .

En fin, vaya tropa.

El señor concejal delegado en materia de personal, el defensor del clientelismo, es el responsable de semejantes disparates, y constantemente con hechos como estos nos demuestra una falta de sindéresis que le incapacita para mayores responsabilidades.

PD.  SEÑOR que habremos hecho mal para merecer esto.

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Responses

  1. Por que no dices el delito que se le imputa. Si fuera tu el responsable ¿Le dejarías la pistola?. Y si mañana le pega dos tiros a su señora, ¿que dirías?. Menos cafés y mas currar.


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