Posteado por: A.F.A.G. | 23 noviembre 2009

CORRUPCIÓN Y CLIENTELISMO EN LA FUNCIÓN PÚBLICA

En la edición del diario El País correspondiente al día 11 de noviembre de 2009 se publica un manifiesto de Jesús Lizcano Álvarez, Antonio Garriges Walter, Jesús Sánchez Lambás y Manuel Villoria Mendieta, todos ellos integrantes del comité de dirección de Transparencia Internacional España (TI), que con el esperanzador título de No debemos resignarnos a la corrupción aborda el análisis de las causas que propician el avance de la corrupción en España.  En el mismo se  dedica especial atención a las tres variables que contribuyen a dicho fenómeno y que, aunque no las únicas, sí son las consideradas más importantes.

 

La primera de esas tres variables corresponde al clientelismo en el acceso al empleo público.  El clientelismo es un problema de corrupción en sí mismo, que pervierte,  a favor de intereses personales, el modelo de Función Pública que importamos de Francia.  Esto ocurre cuando se sustituye el principio de mérito y capacidad por el de lealtad y confianza.  Entonces tanto la Función Pública como la Administración que la padece dejan de ser un medio para la prestación de servicios públicos, convirtiéndose en un instrumento orientado los fines de los cargos electos y a las opciones personales o políticas, o ambas cosas, que representan, aunque, lógicamente, se intenta disfrazar tal aspecto bajo el atractivo ropaje del interés general.

 

Cuando triunfa el clientelismo, el objetivo principal a la hora de reclutar personal no es otro que el de colocar a parientes, amigos, o aquellos de los que cabrá esperar una lealtad férrea, convirtiendo el modelo de Función Pública en una forma de lograr adhesiones inquebrantables, y con ello se facilita además grandemente la corrupción en otros ámbitos (urbanismo, contratación, incompatibilidades, etc).

 

Varios son los caminos que llevan al clientelismo en la Función Pública, y todos los conocemos (quién no ha oído hablar de los sistemas de acceso trucados de los concursos-oposición, de la laboralidad, de los cargos de confianza, de la libre designación ad nauseam, etc.). Pues bien, ahora que Transparencia Internacional pone al descubierto “el clientelismo” como una de las variables que coadyuvan a la corrupción, esperamos que para el año 2.010 y siguientes, en el cuadro general de indicadores de transparencia de los Ayuntamientos, cree una nueva Área, la sexta, referida a la transparencia en la contratación de personal (actualmente tiene cinco, relativas a: La información sobre la Corporación municipal, a las relaciones de los ciudadanos y la sociedad, a la transparencia económico financiera, a la transparencia en las contrataciones de servicios, y a la transparencia en materias de urbanismo y obras públicas), donde los indicadores nos permitan conocer el grado de clientelismo que un Ayuntamiento soporta, indicándonos, igualmente, si en una Corporación local prima el servicio al interés general o a los particulares de quien gobierna.  Sin duda que con esta información TI prestaría un gran servicio a la sociedad, indefensa en este campo, y ello porque como David Nussbam manifiesta: “La corrupción no es un desastre natural, es el robo frío y calculado de las oportunidades de los hombres, mujeres y niños menos capaces de protegerse a sí mismos”.  No nos cabe duda que la sociedad resulta ser en este ámbito, un niño muy indefenso al que cada cuatro años se le viene engañando impunemente, prometiendo un servicio al interés general que no es tal, sino mero interés privado de particular o de partido.  Mientras tanto, aquí estás, sin presente y perdiendo el futuro porque te lo están robando, quizás puedas convertirte en “leyenda urbana” y habrás tenido suerte.

 

 

 P.D.-  Gente bien informada nos ha dicho que el equipo de gobierno del Ayuntamiento de Gijón va a comenzar a aplicar el derecho a la carrera administrativa que sus funcionarios tienen.  Carrera administrativa que se aplica en cumplimiento de la Ley 30/1984, de 2 de agosto, de medidas para la reforma de la Función Pública.  Esta aplicación se iniciará, por fin, en el próximo mes de diciembre del año 2.009, veinticinco años después de la aprobación de la citada Ley, cuando está dando sus últimos estertores producidos por el Estatuto Básico del  Empleado Público.  ¿A que os estáis muriendo de envidia en el resto de España?  Lo sentimos, pero solo en un Ayuntamiento tan innovador como tiene acreditado el de Gijón, surgen semejantes oportunidades.  Y para que lo sepáis el conjunto de funcionarios del resto de España, si pretendéis acceder por permuta, o cosa peor, al referido Ayuntamiento, vosotros, no tendréis antigüedad y deberéis esperar cinco años para subir un nivel, porque no pretendáis comparar lo que hacéis ahí, donde quiera que estéis, con lo que se hace aquí ¡eh¡.  Y además, a saber como entraríais, igual hasta por oposición libre, y ¡hasta ahí podíamos llegar¡ necesitáis una cuarentena de cinco años urgentemente.  

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